De Porto a Valença: lugares emblemáticos del Camino de Santiago

El Camino de Santiago es, sin ninguna duda, uno de los peregrinajes más importantes y con mayor número de afluencia de caminantes que hay en la tierra. Fue una fuente de conexión de culturas y de desarrollo europeo muy importante durante la Edad Media y en los últimos años ha recuperado completamente su influencia. Ahora mismo nos encontramos con peregrinos venidos de muy diversos lugares con el único objetivo de disfrutar la experiencia del camino. Algunos movidos por el motivo espiritual y otros por sus ganas de conocer estas tierras y apreciar los paisajes tan maravillosos que se suceden en las diferentes rutas que tienen como destino la capital gallega, Santiago de Compostela.

Mojon del Camino De Santiago en catedral de Oporto.
Mojón del Camino de Santiago en la Catedral de Porto
Estatua de peregrino en Vilarinho

Porto

Sé o Catedral de Porto

Detente un rato en la explanada de la Catedral do Porto y contempla, al mismo tiempo, una bella estampa con la Torre dos Clérigos sobresaliendo entre los tejados. Es maravilloso ver ese mar de tejados naranjas, azulejos azules y el verde de la torre que corona el actual edificio del ayuntamiento. Porto es una ciudad anclada en el pasado en su arquitectura pero que, en los últimos años, ha adquirido un dinamismo y vitalidad que miran hacia el futuro.

Después de este tiempo de contemplación, continúa por la zona de Rúa Escura. Aparecerá ante ti un laberinto de callejuelas estrechas y empinadas en las que, casi en soledad (en temporada baja), puedes maravillarte del Porto más genuino, en el que las fachadas desvencijadas se mezclan con la ropa colgada y restos de banderines de alguna celebración ya pasada. Años atrás intransitables por los turistas y evitadas por los propios habitantes de la ciudad por su peligrosidad, hoy son uno de los rincones de paso de los peregrinos que siguen su Camino hacia la cercana Torre dos Clérigos. 

Catedral o Se de Porto
Claustro de la catedral de Porto
Interior de la catedral de Oporto

Torre dos Clérigos

Una vez en la Rúa dos Clérigos, que da acceso a la iglesia del mismo nombre, merece la pena girarse un momento para ver la bella imagen de la calle 31 de Janeiro con la Iglesia de San Ildefonso al fondo. De estilo barroco, la Iglesia de los Clérigos tiene una curiosa forma circular que enclaustra un interior ricamente decorado en tonos dorados. En su conjunto se alza también la Torre dos Clérigos que, con sus 76 metros, fue durante mucho tiempo la torre más alta de Portugal. El esfuerzo del ascenso por los más de 200 peldaños de una angosta escalera tendrá su recompensa con una de las vistas más maravillosas de Oporto.

Entre los tejados naranjas de sus callejuelas se alza imponente la Sé do Porto en lo alto de su colina y la vista se pierde hacia el omnipresente Duero que sobrevuelan las omnipresentes gaviotas y que separa la Ribeira de Vila Nova de Gaia.

Vistas desde la torre dos Clérigos
Vistas desde lo alto de la Torre dos Clérigos.
Interior de la torre dos clerigos de Porto

Livraria Lello

Si existe un lugar de moda en la ciudad de Porto es esta librería. Largas son las colas para hacerse una foto en la que se dice que es la escalinata que inspiró a J.K.Rowling para la de Hogwarts, escuela del mago más famoso de la ficción internacional, Harry Potter. A pesar de que este hecho ha sido desmentido, la similitud y la belleza de este espacio hacen que sea un imprescindible para cualquier visitante. 

Escalera Livraria Lello
Yo en la escalinata de la Livraria Lello en Oporto.

Matosinhos

Monasterio o Mosteiro de Leça do Balio

Este precioso monasterio ubicado en Matosinhos y bastante desconocido para el público internacional, es una hermosa muestra de la arquitectura de transición entre el románico y el gótico.

En la segunda década del siglo XII, Afonso Henriques que fue el primer rey de Portugal, hizo donación del coto de Leça a la Orden de los Hospitalarios. Esta fue la primera orden religiosa documentada en territorio de Portugal y estableció su sede capitular en el antiguo monasterio de Leça.

La construcción que vemos actualmente no data del siglo XII, a pesar de que en esa época se construyó un monasterio románico. El imponente edificio fortificado que ha llegado hasta nuestros días es una construcción gótica, que data de la primera mitad del siglo XIV.

Mosteiro de Leça do Balio en Maia

Vila do Conde

Vilarinho

En este pequeño pueblo, lugar de reposo de peregrinos en una de sus múltiples etapas, encontramos una bonita imagen de un peregrino que simboliza la importancia del Camino para este pueblo y para esta zona en general. Es recomendable visitar su plaza y la iglesia da Senhora da Lapa.

Estatua de peregrino en Vilarinho

Ponte D Zameiro

Este puente fue construido a lo largo del siglo XII y se cree que fue una obra de piedad del rey Afonso Henriques. Sin embargo, y para llevar su nombre, Don Zameiro debió de ser un gran promotor de esta construcción aunque en realidad se desconoce su identidad. Y es que la financiación de puentes y caminos era una práctica muy común entre los siglos XII y XIV. Esto se realizaba porque tenía un valor religioso, era considerado como una obra de piedad.

Algunos autores adelantan la hipótesis de que, en el mismo lugar, hubo otro puente construido en época romana. Sin embargo, solo quedan rastros de la (re)construcción llevada a cabo alrededor del siglo XII. 

Este antiguo puente evoca una historia de siglos de ocupación de las riberas del Ave y guarda recuerdos de la movilidad de mercancías y personas, en concreto de los peregrinos. Además, está rodeada de un paisaje bucólico y apacible que sin duda invita al visitante a la contemplación y meditación.

Ponte D Zameiro
Ponte D Zameiro

Povoa de Varzim

Sao Pedro de Rates

Es curiosa la historia de este lugar y principalmente la del santo que le da nombre a esta iglesia. Sao Pedro de Rates fue el primer obispo de Braga entre los años 45 al 60 d.C. Se dice que fue el propio apóstol Santiago quien le ordenó como obispo durante una de sus visitas a la Península Ibérica. En todas las versiones que se conocen, este santo murió decapitado en su empeño de convertir a los creyentes de la religión romana a la fe cristiana. 

La iglesia que nos encontramos hoy en día está datada entre los siglos XII y XIII y está considerada una de las iglesias más importantes en la arquitectura románica portuguesa. Sea como sea, la visita a este monumento no os va a decepcionar.

Sao Pedro de Rates
Interior de Sao Pedro de Rates
Rates

Barcelos

Restaurante Pedra Furada

Ubicado en la freguesía homónima de Pedra Furada, dentro del concelho de Barcelos, este restaurante es un autentico referente del Camino de Santiago y punto imprescindible para cualquier peregrino que pasa por esta zona. Famoso por su gallo y regentado por tres hermanos que continuaron con el legado de su madre María Antonieta Martins Oliveira, es un lugar increíble para disfrutar de un merecido descanso después de largos kilómetros de caminata.

El restaurante adoptó el nombre de la freguesía donde se ubica, y que a su vez deriva de una leyenda de la zona sobre Santa Leocádia. Se cuenta que fue sepultada viva y que consiguió sobrevivir a este hecho gracias a «furar» con su cabeza la pesada piedra que había sido colocada en su tumba. Instalado actualmente al lado de la Iglesia parroquial.

Antonio Herculano, uno de los hermanos que regenta este restaurante, es una de esas personas con las que se debe conversar al menos una vez en la vida. Lleno de anécdotas y con una entrega absoluta a su trabajo, Antonio Herculano nos amenizó la velada. Con su pausada forma de hablar y su sabiduría, me hizo reflexionar mucho después de habernos hablado sobre lo que para él significa el Camino y los peregrinos.

Galo assado (gallo asado) en el restaurante Pedra Furada de Barcelos
El famoso "galo assado" de Pedra Furada.
Interior del restaurante Pedra Furada
Antonio Herculano, dueño de Pedra Furada en Barcelos
Posando junto a Antonio Herculano, dueño de Pedra Furada

La ciudad de Barcelos, perteneciente al distrito de Braga, es famosa por haber ocurrido aquí una de las leyendas que dan origen a uno de los símbolos más reconocidos de la ciudad y del país lusitano en el planeta.  Se trata del gallo de Barcelos, ese gallo negro y colorido que se encuentra en cualquier tienda de souvenirs de Portugal y que casi todos tenemos uno en nuestras casas.

Una de las muchas versiones de esta leyenda cuenta que un hombre rico dio una gran fiesta y al finalizar esta, ese hombre se dio cuenta de que un invitado le había robado la cubertería de plata. Acusó a un peregrino del hurto y lo llevó a juicio. Éste protestó por su inocencia, pero el juez no le creyó. El juez estaba a punto de comer un gallo asado cuando el peregrino dijo: «Si soy inocente, este gallo cantará tres veces». Cuando el peregrino estaba a punto de ser linchado, el gallo cantó. El juez liberó al peregrino. La historia termina unos años después, cuando el peregrino regresó e hizo una estatua sobre el suceso. El pueblo permanece en el Camino Portugués de Santiago. Real o no, no hay duda de que el gallo de Barcelos se ha convertido en el símbolo absoluto de Portugal.

Esta leyenda me recuerda mucho a una que también escuché en un pueblo del Camino Francés a su paso por La Rioja. Y es que en Santo Domingo de la Calzada «sucedió» algo muy similar. 

Paço dos Condes de Barcelos
Paço dos Condes de Barcelo

Más allá de esta curiosa leyenda, Barcelos es un agradable lugar para visitar y disfrutar de su historia. Bañado por el río Cadavo cuenta con numerosos edificios llenos de historia, entre los que destacan las ruinas del antiguo Paço dos Condes de Barcelo. Este lugar se ha converido en un museo al aire libre con sarcófagos medievales y numerosos elementos arquitectónicos que se han encontrado en diferetenes conventos, iglesias y casas de la nobleza de la zona. Es maravilloso perderse un rato por este lugar. 

Otro imprescindible en la ciudad es subir a la azotea de la torre Porta Nova, la única que sobrevive en la ciudad y que tiene unas bonitas vistas de Barcelos. Destaca el hermoso Jardim das Barrocas, lleno de flores de todos los colores y una entrada monumental preciosa. También podemos ver la vecina Igreja do Senhor Bom Jesus da Cruz de Barcelos. 

Vista general de Barcelos

Valença do Minho

Enclavada en lo alto de una colina, totalmente protegida por su imponente fortaleza, encontramos la hermosa ciudad de Valença do Minho. Compartiendo Miño con su vecina Tui (ya en territorio español), se miran «desafiantes» pero al mismo tiempo hermanadas. Y es que atrás quedaron esos tiempos bélicos llenos de disputas y hoy se ha convertido en un lugar del buen comer y del disfrute de muchos gallegos que nos sentimos enamorados y atraidos por este lugar. Valença es un lugar para pasear, disfrutar de sus adoquinadas y empedradas calles, asomarse a los múltiples baluartes que se encuentran y apreciar la inmensidad de las murallas que la protegen. Sin duda, es un punto de despedida perfecta para esos peregrinos que se despiden de Portugal en su camino a Santiago de Compostela.

Vista de Tui y el rio Miño desde la fortaleza de Valença
Vista de Tui y el rio Miño desde la fortaleza de Valença

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