Caminos de sal: ruta por el desierto blanco de Uyuni

Cactus en el salar de Uyuni

En Bolivia hay un inmenso lienzo blanco que conecta directamente con el espacio exterior. Desierto horizontal de dimensiones inabarcables, las baldosas hexagonales de su inmaculada superficie acogen al inicio de cada año una finísima capa de lluvia que convierte al Salar de Uyuni en el espejo más grande del planeta. El que, visible desde el espacio, emplean los satélites para calibrar su posición en órbita terrestre. El que, durante unos meses al año,  permite que el visitante pueda pasear sobre su reflejo: una suerte de milagro para el que, fingiendo caminar sobre las aguas, lo hace sobre los cielos.

Sin embargo, el agua no es ajena a este inmenso desierto blanco. Es más bien, su todo. Dice una leyenda aimara que la diosa Tunupa, ahora convertida en volcán que observa el salar, rompió a llorar después de que su marido huyese llevándose consigo a su hijo. Sus lágrimas inundaron entonces la superficie inmensa de esta área a casi 3.700 metros sobre el nivel del mar y formaron un lago. Del lago prehistórico que en tiempos ocupó el lugar donde hoy hay un desierto de sal solo nos quedan, como vestigios, las islas formadas por restos de corales y pobladas por cáctus gigantes, que rompen la perfecta simetría de sus formas planas.

En un planeta cubierto en más de un 70% por agua, y donde los desiertos ocupan casi un tercio del resto de la superficie, los 10.000 metros cuadrados del Salar de Uyuni suponen, si, una rareza, un rincón de belleza incomparable.

Pero el Salar de Uyuni es mucho más, es una reserva prácticamente inagotable de sal. Se calcula que contiene unos 10.000 millones de toneladas de sal distribuidos en 11 capas que, en conjunto, profundizan más de 100 metros hacia la superficie terrestre. Es, además, la mayor reserva de litio del mundo.

El desierto blanco de Potosí, el enorme lago seco de Bolivia, es el lugar en el que todos los amantes de la fotografía buscan la instantánea perfecta, aquella en la que el cielo se funde con la tierra. Es donde los viajeros caminan sobre un océano que se extiende hasta donde la vista se pierde. Es el escenario en el que las perspectivas quedan anuladas. El tapiz de baldosas hexagonales. Iguales. El legendario valle de lágrimas. Es el espejo de la naturaleza en el que se refleja el universo.

COMO LLEGAR A UYUNI

Existen varias formas de llegar a Uyuni desde la ciudad de la Paz, desde la que, como yo, casi todos los turistas entran a Bolivia. El elevado precio de la opción aérea, con BOA y con Amaszonas, lleva a la mayor parte a optar por el bus nocturno que conecta ambas ciudades en unas 8 horas.

En mi caso, para no hacer un desplazamiento tan largo, decidí partirlo y realizar una parada en la ciudad de Oruro, famosa por su carnaval y por la virgen del Socavón. El trayecto de La Paz a Oruro dura 4 horas y cuesta aproximadamente 20 bolivianos (unos 2,5 euros al cambio).

En la estación de autobuses de La Paz te será sencillo comprar el billete para llegar a Oruro. Como curiosidad, te encontrarás con personas que gritan repetidamente en la terminal el nombre del destino para vender los últimos tickets antes de que parta.

En Oruro, opté por alojarme en el Hotel Gran Sucre, un establecimiento cercano a la plaza principal que conserva parte del nivel que tuvo en su momento, aunque se encuentra algo deteriorado. No obstante, sigue siendo una de las mejores opciones de alojamiento en la ciudad.

Tras pasar la noche, me despedí de la ciudad de Oruro con la emoción de ver desde las ventanas del hotel la imponente imagen de la Virgen del Socavón, con sus colores blanco y azul que me trasladaron, por un momento, a mi amada tierra gallega. El autobús, que también cuesta 20 bolivianos, tarda otras 4 horas en llegar hasta Uyuni.

ELIGIENDO RUTA PARA EL SALAR

Al llegar al pueblo de Uyuni, muchos vendedores se acercarán ofreciéndote tours diarios al salar y rutas de 3 días recorriendo además el altiplano. Estas empresas, que ofrecen precios muy buenos, te dirán repetidamente que todas las compañías hacen el mismo recorrido. Pues bien, esto es relativamente cierto, ya que se recorren puntos muy similares. Sin embargo, el gran cambio entre agencias son los hospedajes y las actividades extras que ofrecen, así como la seguridad en el trayecto en caso de algún incidente.

Dadas las buenas críticas, el buen trato del personal en la agencia y el amor con el que hablaba el guía del recorrido, decidí contratar el tour de 3 días con Quechua Connection.

El tour me costó 1300 bolivianos (150 euros aproximadamente), este precio incluye todas las comidas, 2 noches de alojamiento y todas las visitas. A mayores, se debe pagar 30 bolivianos (3,5 euros) para entrar en la isla Incahuasi y 150 bolivianos (17,5 euros) para acceder a la reserva nacional de Eduardo Avaroa.

RECOMENDACIONES

Antes de comenzar este tour, debes tener en cuenta unas recomendaciones que te ayudarán a disfrutar más de esta experiencia que marcará tu vida:

  • Crema labial: El clima seco de esta zona afectará a tus labios, que podrían cuartearse. Así, agradecerás tener a mano una crema labial.
  • Gorra o visera: El sol a estas latitudes es un duro enemigo que te quemará si te distraes. Por ello, también es recomendable usar crema solar constantemente.
  • Chaqueta: es indispensable, aunque en el día haga calor, llevar una prenda de abrigo. Las temperaturas bajan mucho por la noche.
  • Agua: es importante que bebas una gran cantidad de agua a lo largo del día. A estas altitudes, el oxígeno que contiene el agua te ayudará a la aclimatación y a estar hidratado.

VISITAS: DEL CEMENTERIO DE TRENES A LAS LAGUNAS

El más popular de los tours que puedes contratar para conocer el Salar de Uyuni es el que abarca tres días.

Aún condensada, es una ruta que te permite conocer lo esencial de este espacio: entrar en contacto con los paisajes del entorno, contemplar sus lagunas de colores, asombrarte con los cáctus gigantes y descubrir los corales fósiles que dan testimonio del pasado acuático del gran mar blanco.

Y, por supuesto, este tour te permitirá vivir también la incomparable experiencia de ver el atardecer y el amanecer en pleno salar, así como contemplar la inmensidad de las luciérnagas de la bóveda celeste que arropa a los afortunados que pasan la noche en este rincón de la tierra.

Primer día

Todos los tours comienzan en el Cementerio de Trenes, un curioso lugar que, sin embargo, se encuentra muy masificado, ya que los grupos llegan a la misma hora. En este punto, puedes moverte libremente entre locomotoras y vagones que han sido abandonados a su suerte, esos que antes transportaban el carbón hasta el Pacífico, y que hoy solo son parte de un olvido que los dota de gran atractivo.

Desde allí, la ruta continúa hasta Colchani, la última población antes de adentrarse en el gran salar, inundada de puestos de souvenirs. Además, en esta primera jornada, la agencia Quechua ofrece en exclusiva un mágico paseo en bicicleta de tres kilómetros por el salar. Esta experiencia única te hará percibir el horizonte cómo si te estuvieses bañando en medio de un mar, imaginando que podrías llegar a alcanzarlo aunque, en esta ocasión, te encuentras un océano de sal.

Después de maravillarte con los paisajes desérticos de Uyuni mientras pedaleas, te espera una comida en medio del salar: La experiencia de comer en plena inmensidad es indescriptible, pero no olvides protegerte bien del sol.

Una de las visitas más icónicas durante esta ruta es la del complejo en el cual se ubica el monumento al Dakar, rally que desde 2014 atraviesa Bolivia, y que se encuentra próximo al montículo donde cientos de banderas de diferentes naciones del mundo ondean orgullosas, rompiendo con sus colores la inmensidad blanca del salar.

Sin saber como se orienta en medio de este inmenso espacio monótono, el chofer Franz nos lleva hasta la Isla Incahuasi, probablemente mi visita favorita en Uyuni. Emergiendo sobre el océano de sal, esta enorme isla rompe la horizontalidad del salar poblada de cáctus gigantes y corales que dan testimonio de su historia y te hacen sentir como un náufrago en un mar seco.

El sol desciende paulatinamente en este mágico enclave y tiñe el cielo de un intenso tono violeta que adelanta el final del día. Con el ocaso, el horizonte se desdibuja ante ti, dejándote, ahora si, en medio de la inmensidad y acompañado únicamente de un cielo sembrado de estrellas, las verdaderas protagonistas de la noche en Uyuni.

Aún con la tentación de dormir bajo la fría bóveda celeste para no perderse el espectáculo de la naturaleza, la jornada se cierra en un hotel básico, de habitaciones individuales, aunque con lo necesario. Debes tener en cuenta que, a medida que te adentres en el salar, conforme vas perdiendo contacto con la humanidad, irás perdiendo también cualquier tipo de cobertura telefónica.

Segundo día

Comenzamos el segundo día subiendo la cordillera y, tras esperar a que unas llamas despejen el camino, llegamos a uno de los lugares más surrealistas de esta ruta: un arrecife de coral situado a 4.000 msnm, un vestigio al alcance de la mano del movimiento de las placas tectónicas que deja claro que este lugar estuvo, un día, bajo el mar.

Bajo la atenta mirada del volcán Ollague y de sus fumarolas, que desde sus casi 6.000 msnm intercede en la frontera entre Bolivia y Chile, nos encaminamos hacia la Laguna Hedionda, una belleza en todos los sentidos a pesar de su nombre. Sobre su agua salada podrás ver grupos de flamencos que pasean tranquilos ante la hermosa estampa del Cerro Cañapa.

Desde el asiento del copiloto, aprecio el cambio de terreno en la ruta: hoy pasamos del salar a la tierra y, finalmente, al desierto. El fuerte viento, que impide siquiera caminar, reina en el Arbol de Piedra, en Siloli, dando testimonio del origen de esta singular forma rocosa, modelada por la erosión del viento.

Lugar de cría para los flamencos andinos, la Laguna Colorada toma el nombre de la coloración de sus aguas, que recorren un abanico entre el marrón y el rojo gracias a los sedimentos y las algas. Un paso más en esta tierra de extraños paisajes que te hipnotiza con su inmensidad.

Tras pasar los restos de nieve que han quedado en el camino tras el duro invierno, el tour pasa por el punto más alto de la ruta, cerca de los 5.000 msnm, de camino a los géiseres que, con sus ruidosas fumarolas, cubren todo de vapor y olor a azufre, en conexión con el interior de la tierra.

Tras esta jornada de contrastes, en Polques se duerme en un albergue muy básico, con agua y luz corriente, en habitaciones compartidas. La falta de comodidades queda totalmente compensada por la posibilidad de contemplar el atardecer y el amanecer más increíbles que se pueden disfrutar. Y, en medio, la vía láctea acapara todo el protagonismo, espléndida y orgullosa, acompañada de constelaciones y planetas que permiten tocar la inmensidad del universo.

Tercer día:

Para iniciar el último día de nuestro tour por Uyuni nos adentramos en el surrealismo del Desierto de Dalí, una árida extensión de 110 kilómetros cuadrados poblada de rocas aisladas a las que el viento ha dado caprichosas formas que recuerdan a los cuadros de Salvador Dalí. Desde la distancia, es un espacio cautivador por sus paisajes y sus colores, de una realidad paralela.

El amable chófer Franz y yo

Para finalizar, nos ponemos a los pies del volcán Licancabur que, desde sus 5.900 msnm se refleja en la Laguna Verde, un espacio acuático teñido por la presencia de minerales disueltos que, al tiempo que la dotan de belleza, hacen imposible cualquier vida en ella.

Llegando al final de la ruta por el altiplano boliviano, tendrás la oportunidad, como fue mi caso, de cruzar a la frontera de Chile o, si lo prefieres, de regresar al pueblo de Uyuni, donde comienzan los tours. En todo caso, con paisajes inimaginables en la retina y experiencias únicas en el corazón.

Zorro andino en el altiplano

Después de todas estas mágicas experiencias, llegamos al punto final de nuestro recorrido. Espero que hayas disfrutado de nuestra ruta por el Salar de Uyuni y que mis imágenes y recomendaciones hayan puesto este rincón de Bolivia en los primeros puestos de tus deseos viajeros.

Desde la experiencia propia, que espero haberte transmitido, el Salar de Uyuni es la magia en la tierra, la puerta de entrada a una dimensión paralela que se queda para siempre en tus recuerdos. Este lugar, uno de los más especiales de la tierra, modifica la perspectiva vital de aquel que lo conoce. Como las cosas buenas, te cambia para siempre en cuanto entra en tu vida. Como las mejores, permanece. Porque, así como Martha Rivera-Garrido decía de las mujeres que sienten demasiado, de un lugar como el Salar de Uyuni, jamás se regresa.

3 Comments

  1. ¡Que lugar más impresionante! Había visto fotos y solo con eso ya tenía muchas ganas de conocerlo. Después de leer tu post me han entrado más ganas todavía, porque he visto que hay muchos lugares alucinantes en el entorno. Parecen paisajes de otro planeta. Cuando vaya tendré en cuenta tus recomendaciones. Muchas gracias por compartirlo.
    Saludos.

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