Miranda do Douro: el lugar que saluda al sol en Portugal

Con una complicada geografía, Miranda do Douro destaca imponente en la cima de una montaña quebrada por el curso del caudaloso río. Su catedral luce imperial en la altura, mientras en su interior alberga el Menino Jesús de Cartolinha, tantas veces mencionado por el gran escritor portugués José Saramago.

En la punta más oriental de Portugal, me ha sorprendido la belleza de este pueblo fronterizo, viendo a sus ‘pauliteiros’ realizando su insólito baile, surcando cañones trazados por el Duero o Douro a su paso por esta región y disfrutando de sus tradiciones y gastronomía.

En Miranda do Douro es de rigor perderse por sus calles blancas, que durante la noche se tornan naranjas al ritmo que marcan las tenues luces que se van encendiendo. Todo ello, tras los hermosos atardeceres que se aprecian desde la altura sin mayor obstáculo que el silencio y la silueta de la montaña más cercana.

Ciudad amurallada, como la mayoría de las fronterizas con España, da testimonio de los tiempos de conflictos y guerras entre estas tierras y Castilla, una confrontación que hoy es solo pasado, dando paso a proyectos comunes entre ambas naciones ibéricas como la estación biológica internacional de Miranda do Douro.

Espacio de tradición, cultura, naturaleza y patrimonio, Miranda do Douro mira hacia España desde la orilla occidental del Duero, río compartido, y saluda, cada día, la llegada del sol a Portugal.

Miranda do Douro : puerta de entrada a Portugal

A mitad de camino entre Galicia y Madrid, y a pocos kilómetros de Zamora, Miranda do Douro es la escapada perfecta para un fin de semana o como puerta de entrada a nuestro país vecino, a nuestro país hermano. Perteneciente al distrito de Bragança y situada en Tras-os-Montes, esta localidad, orgullosamente portuguesa, mira imponente a España, desde lo alto del acantilado.

Tan cerca como que compartimos península, pero tan lejos como que nos ofrece tradiciones y patrimonios nuevos, Portugal es la oportunidad para entrar en contacto con un carácter ajeno y propio al mismo tiempo que, una vez dejemos entrar en nuestro corazón, nos lo robará por siempre.

En este camino, su accesibilidad desde puntos de la meseta española hacen de Miranda do Douro un buen punto de entrada para descubrir que Portugal, su rica cultura, su naturaleza y sus gentes hospitalarias, son mucho más que una escapada para realizar compras y probar sus platos de bacalao que, todo sea dicho, son una delicia.

Tradiciones y bailes en la frontera del Duero

Entre las tradiciones más arraigadas y peculiares que muestra orgullosa esta tierra fronteriza con el Duero está su danza típica, la que protagonizan los ‘Pauliteiros’ y ‘Pauliteiras’. Baile de guerra característico de Mirada do Douro, debe su nombre a los palos con los que interactúan e interaccionan los participantes.

Tradicionalmente, se trataba de un baile que realizaban únicamente hombres, en grupos de ocho, aunque actualmente también se han sumado las mujeres a esta tradición. En ambos casos, se realiza con el atuendo típico, formado por una falda bordada y una camisa de lino, adornadas de distintos colores.

Pauliteiras en Miranda

El traje típico de gala de la zona es la ‘capa de honras mirandesa’, una prenda con probable origen medieval que se inspira en la capa utilizada en la Iglesia en las ceremonias exteriores. Gracias a su capacidad para proteger de las inclemencias meteorológicas de esta zona, fue utilizada por los pastores y trabajadores de los campos de Tras-os-Montes, y pasó después a convertirse en un símbolo festivo y de distinción relacionado con Miranda.

Trajes típicos y ayuntamiento

Si queréis conocer más sobre todas estas tradiciones de Miranda y su pasado de pastoreo y trabajo de la tierra, no os podéis perder el museo da Terra de Miranda situado en la plaza principal o de D. Joao III.

La gastronomía mirandesa

La rica gastronomía mirandesa, que hace honor a su pertenencia a Portugal en esta materia, viene en buena parte determinada por su carácter ganadero. No en vano, sus platos estrella son la ‘posta mirandesa’ de ternera y el cordero mirandés, carne de una calidad que la ha hecho merecedora de una denominación de origen protegida.

Del mismo modo, en sus tierras se pueden disfrutar deliciosos embutidos, como es el caso de la alheira (que, además de carne, pimentón y ajo, se realiza con pan) o los fumeiros, embutidos ahumados. Como en cualquier lugar de clima extremo, no puede faltar el cocido mirandés y, tratándose de Portugal, es imprescindible disfrutar del producto estrella luso, al modo mirandés, su ‘bacalhau cremoso’.

En Pena Branca, una bonita aldea donde desconectar unos días, te recomiendo alojarte en las Casas de Campo Mirandesas ” Cimo da Quinta”, antiguas casas de labor donde residían los caseros, enclavadas en un afloramiento rocoso de granito y que están hoy en día totalmente restauradas para el turismo rural.

De río, piedra y cultura: una ruta por Miranda

El blanco de sus casas y sus empedradas calles miran, desde lo alto, al río Duero. Piedra, agua, naturaleza, cultura e historia tapizan sus rincones. Su atmósfera acogedora y sus hospitalarias gentes tallan los pasos de una visita desconocida e inolvidable. La muralla que un día protegió Miranda do Douro, sirve hoy como reclamo turístico de una localidad portuguesa que hay que visitar dentro y fuera.

Una travesía fluvial

Arrancamos la visita a los pies de Miranda do Douro, en el río que da nombre a esta localidad, el Duero o Douro, que nace en España y desemboca en Portugal. Con su mirada desde lo alto de la montaña, un crucero fluvial nos descubre la magnanimidad de las arribes del Duero, el cañón del río, y el trabajo de la Estación Biológica Internacional para el estudio de la biodiversidad en la zona.

El Duero, que separa España y Portugal, y los une al tiempo en Miranda, es también fuente del proyecto conjunto entre ambas naciones que contemplamos en este crucero, didáctico y hermoso a partes iguales.

A medida que nos adentramos en el cañón, las paredes de piedra se hacen más grandes e impresionantes y nos permiten alejarnos de la civilización y el ruido, quedándonos a solas con la naturaleza. Corbalanes que pescan en el río, nidos de águila imperial o cigüeñas negras nos acompañan en nuestra ruta.

Al regreso del paseo por este río hispano-luso, las gargantas de piedra permiten asomarse, majestuosa, a la Sé de Miranda y al pueblo caleado que nos observa.

Al filo del abismo

Nuestra ruta en el Duero no ha terminado. El mirador de Sao Joao das Arribas nos ofrece una nueva perspectiva del río y de su cañón, un punto al filo del abismo desde el que maravillarse con las inmensas paredes de roca que van a morir a las aguas oscuras del Douro.

Enclavado en la naturaleza más pura, donde disfrutar en silencio de la grandiosidad del lugar, el mirador alberga una hermosa ermita blanca y los restos de un antiguo poblado. Una imagen para el recuerdo.

Una Sé para un Menino Jesús

La figura religiosa más venerada para los mirandeses es una pequeña talla de madera articulada y policromada, el Menino Jesús da Cartolinha que, según cuenta la leyenda, animó a los lugareños a plantar cara a las tropas españolas.

Caracterizado con su sombrero de copa y una espada, a imagen de un santo niño guerrero, el Menino Jesús cuenta con altar propio dentro de la Sé de Miranda, que guarda también los miles de trajes que luce esta pequeña talla.

La Catedral de Miranda es un edificio grande e impactante, de enormes dimensiones. En su interior, alberga un impresionante altar de la escuela vallisoletana, cuyas estatuas convergen en un retablo que representa la ascensión de la Virgen ante la mirada de los 12 discípulos, entre los que se esconde María Magdalena. Sus bancos torneados de madera y su órgano dorado son también piezas a tener en cuenta.

Recuperando el burro de Miranda

Para terminar nuestro recorrido, nos desplazamos hasta la localidad de Atenor, donde se desarrollan las actividades del Centro de Recría del Burro de Miranda, que trabaja en la recuperación y protección de esta especie propia para evitar su extinción.

En este lugar, nos familiarizaremos con la raza del burro mirandés, de gran tamaño, y profundizaremos en la vinculación entre el mundo natural y de ganadería y la cultura de la zona.

Miranda do Douro, enclavada entre España y Portugal, bebe del Duero y de una cultura e historia propias para acoger al viajero. Accesible y hospitalaria, su carácter y sus rincones, desconocidos para el gran público, te sorprenderán. Gastronomía, historia y naturaleza a partes iguales la hacen un plan perfecto para unos días.

4 Comments

  1. Lindas fotografias, con tus historias dan muchas ganas de viajar a lugares como este, muchas gracias por compartir lo bello de los diferentes paises a los que viajais.

    • Es una alegría leer estas cosas, el principal objetivo de mi blog ha sido siempre motivar a nuevas personas a recorrer el mundo y a visitar las grandes maravillas que nos ofrece. Espero que lo sigas disfrutando por mucho tiempo. Un abrazo

  2. Me ha encantado. Ya conozco Miranda y los Arribes pero con tu descripción dan ganas de volver. Y volveré porque tengo pendiente hacer algo de senderismo y conocer los miradores que nos indicas.

    • Yo nunca había estado en esta zona y la verdad que me ha sorprendido muchísimo, ofrece un montón de opciones de visitas y de cosas por hacer. Te recomiendo mucho que regreses y cuentes que tal ha ido y que te ha parecido. Un abrazo

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