Un día entre culturas, selva y asfalto en Kuala Lumpur

En el corazón de Malasia hay un punto en el que la selva y el asfalto, habitualmente enemigos, unen fuerzas y se integran. Es Kuala Lumpur, su capital, su ciudad más grande, la urbe de las tres culturas.

Si Malasia es una región federativa formada por 13 estados y tres territorios, que confluyen en un único país, Kuala Lumpur extrapola esta comunidad a la integración de sus culturas: la malasia, la china y la india, que entremezclan sus religiones y sus costumbres en armonía. La misma armonía con la que esta urbe moderna se integra en la selva.

Ciudad de contrastes, entre lo tradicional y lo moderno, Kuala Lumpur atesora un progreso imparable y una cultura, unión de culturas, increible. Y recibe al viajero con su cordialidad y su vibrante modo de vivir.

La capital malasia es un hub habitual para los vuelos de compañías aéreas con precios asequibles, como es el caso de Air Asia, con lo que es relativamente sencillo, desde algún país asiático, dedicar una escala a conocerla brevemente. Si es tu caso, como el mío, te propongo un recorrido exprés para exprimir al máximo la visita en un día haciendo paradas en todas las culturas de esta ciudad.

Acceso a la ciudad

Air Asia opera casi en exclusiva en la terminal 2 del Kuala Lumpur International Airport, lo que obliga a realizar un largo camino hasta la zona de migraciones. Desde el aeródromo, el tren Klia Express conecta con la estación KL Sentral, eje de la ciudad desde el que parten todas las comunicaciones urbanas, en aproximadamente media hora. Si dispones de poco tiempo, es recomendable ubicar tu hotel cerca de esta estación, para acceder con más comodidad al transporte. En mi caso, me alojé en Le Meridien.

El corazón del hinduísmo malayo: las Batu Caves

A unos 13 kilómetros de Kuala Lumpur se encuentra uno de los templos hindúes más populares fuera de la India, un complejo religioso enmarcado en cuevas naturales que tiene a la gigantesca figura del dios Murugan, con sus 42 metros dorados, como símbolo más identificable.

Ya que se trata de la visita más lejana, así como por la afluencia de visitantes, es una buena opción para comenzar la ruta. Desde la estación KL Sentral parte el KTM Kotumer, un tren de cercanías, con dirección a Batu Caves, la estación final del recorrido.

Mejor, a primera hora

La primera hora de la mañana es la mejor para visitar estas cuevas. Las temperaturas más bajas y la menor afluencia de gente te permitirán disfrutarlas mejor. Además, al mediodía el sol incide directamente sobre las escaleras, con lo que el ascenso es mucho más tedioso.

La parada de las Cuevas Batu es la última del recorrido, lo que te dejará recrearte en el paisaje y tener una visión más global de la forma en la que Kuala Lumpur y sus modernos edificios se integran en la vegetación y en la selva.

Tanto abajo, a los pies de la impresionante estatua del dios Murugan, como al subir las escaleras del templo principal, te encontrarás con vendedores de souvenirs, flores para realizar ofrendas, bananas para entablar amistad (o evitar los pillajes) de los abundantes monos que invaden el complejo y cocos para soportar mejor el calor.

Las vistas desde el ascenso son espectaculares y el templo, sembrado de figuras hindúes, es pequeño pero hermoso. Además del recinto religioso en sí y de la posibilidad de ver de primera mano la cultura asociada a la religión hindú, esta visita te permite descubrir la belleza de la propia cueva, excavada por la erosión.

De regreso a la estación, es posible ver, tras la estatua del dios mono Hanuman, la entrada a la cueva Ramayana, también sembrada de imágenes, entre las que destacan la enorme escultura tumbada del dios Kumbhakarna.

Contemplando la modernidad: las Torres Petronas

Las imponentes Petronas, las torres gemelas más altas del mundo, son el símbolo indiscutible de Kuala Lumpur y de su modernidad. Sin embargo, no abandonan por completo el espíritu de esta urbe, ya que están bordeadas por un parque que es, genuinamente, un trozo de selva en medio de la ciudad.

Aunque es posible subir casi a la cima de sus 88 pisos de altura para ver la ciudad (los tickets son muy limitados), las Torres Petronas se disfrutan mejor a ras de suelo, desde donde se comprende la magnitud de sus 452 metros de alto y su característica arquitectura tradicional asiática trasladada al acero y al vidrio. Son fotografías imprescindibles en este viaje.

Comer en China en Bukit Bintang: Lot 10 Hutong

Para la hora de comer, dedica una parada a otra de las culturas que pueblan esta ciudad, la china.

En el barrio de Bukit Bintang puedes encontrar un food court al más puro estilo tradicional chino llamado Lot 10 Hutong, donde elegir entre multitud de platos que te trasladarán durante un tiempo de un punto a otro de Asia. Una experiencia recomendable.

Además, en las proximidades podrás disfrutar del animado complejo Berjaya Times Square, cuyo principal atractivo es tener una montaña rusa dentro del propio centro comercial. El Theme Park está en la planta 5 y, realmente, es impresionante.

Accesos sencillos

En Kuala Lumpur es habitual que los centros comerciales tengan una parada de monorrail desde la que se accede directamente a ellos, lo que facilita siempre encontrar el transporte.

Masjid Jamek: una mezquita en el corazón de la ciudad

En la confluencia de los ríos Klang y Gombak, en la zona donde se considera que nació la ciudad de Kuala Lumpur, se ubica una de sus mezquitas más antiguas y reconocidas, Masjid Jamek. Estaedificación, que data de principios del siglo XX, fue diseñada por el arquitecto y soldado de la malasia británica Arthur Benison Hubback.

Accesible a través de transporte público, su curiosa arquitectura exterior de ladrillos y cúpulas blancas está inspirada en influencias mongolas del norte de la India. Para acceder a su interior es necesario cubrirse con manga larga y pantalones largos.

El campo de cricket que se hizo símbolo nacional: Merdeka Square

En las proximidades de la mezquita de Jamek, bordeando la calle, se llega a la animadísima Merdeka Square, un lugar que en tiempos de la colonia británica fue un campo de cricket y que hoy en día es todo un símbolo nacional.

Entre su valor simbólico está el de ser el lugar en el que se izó por primera vez la bandera malaya tras la independencia del país, un símbolo que todavía permanece en la plaza.

Entre construcciones coloniales, en uno de sus laterales destaca el Edificio Sultán Abdul Samad, una edificación a medio camino entre el estilo morisco y mongol. Sus características cúpulas de cobre y la torre del reloj, de 41 metros de altura, son los símbolos de identidad de esta construcción, que alberga oficinas gubernamentales.

En mi caso, mi visita coincidió con la celebración del mes de Ramadán, en el que esta plaza acoge también las celebraciones de ruptura del ayuno que se producen con la llegada del ocaso.

Un templo hindú en Chinatown

Para finalizar esta fugaz visita a Kuala Lumpur, y para hacer honor a su mezcla de culturas, te recomiendo acercarte al barrio de Chinatown y recrearte allí con el hermoso templo hindú de Sri Mahamariamman.

Con una colorida fachada piramidal de 23 metros, este templo es el más antiguo en funcionamiento de la ciudad para el culto hindú. Fue inicialmente usado como lugar de culto particular de la familia Pillai que, posteriormente, abrió al público sus puertas al inicio del siglo XX. Su detallada fachada es una de las imágenes más destacadas de la ciudad.
 

Llena de contrastes, culturas y vida, Kuala Lumpur es un crisol de experiencias que tiene en la armonía y la convivencia sus pilares. Para concluir esta breve visita a la capital malaya, la vuelta a las Torres Petronas es obligada. Siéntate a contemplar el final del día ante estas icónicas construcciones, ahora iluminadas, así como el espectáculo de luces de la fuente, una manera perfecta de despedirte de la ciudad.

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