Secretos de Polonia: ruta por el triángulo de oro

Ubicada en plena gran llanura central, entre el Báltico, los Cárpatos y los Sudetes, Polonia es la gran joya europea del este.

Su territorio, disputado, deseado y ocupado por Prusia, Rusia, Austria o Alemania a lo largo de su historia, dispone de una belleza natural incontestable y de poblaciones medievales que albergan algunos de los cascos históricos más bellos y coloridos del continente.

Cuna del responsable de la mayor revolución astronómica de la humanidad, Nicolás Copérnico, sus tierras vieron nacer a grandes personajes de la historia, como el compositor Frederic Chopin, la científica Marie Curie o Karol Wojtyla, el papa Juan Pablo II. Así, Polonia es un territorio que une cultura e historia dentro de un marco incomparable.

El corazón del interior polaco lo forma el triángulo de oro que une tres poblaciones que guardan estampas secretas, atractivas y accesibles para el viajero. Un viaje en ruta por el alma de Polonia, con vistas a tres ríos, el Varta, el Oder y el Vístula; para descubrir la histórica Poznan, la mágica Wroclaw y la renacida Varsovia.

Poznan. La pintoresca cuna de la nación polaca

Dice la tradición, que Polonia nació en Poznan, donde el príncipe Miecislao I se convirtió él mismo y a toda su nación al Cristianismo.

A medio camino entre Berlín y Varsovia y bañada por las aguas del río Varta, la capital de la región de Gran Polonia es una urbe universitaria y comercial, con una gran vida cultural.

Además, su colorido y pintoresco casco histórico, uno de los más antiguos del país, mezcla distintos estilos arquitectónicos con sabor polaco. La singularidad de los rincones de esta ciudad tiene su símbolo más conocido en la torre del Ayuntamiento, que cada jornada, con las campanas del mediodía, presencia una pelea de cabras.

Los puntos principales para descubrir la esencia de la ciudad de Poznan son los siguientes:

  • Plaza del Mercado

Al llegar a cualquier ciudad polaca, descubrirás que el centro histórico siempre se sitúa en base a la plaza del mercado o Stary Rynek (en polaco). Este espacio recibe este nombre porque en el centro de la plaza se ubicaba el mercado, donde se llevaban a cabo las principales transacciones comerciales.

En cuanto pisas esta plaza de Poznan, te trasladarás a la época medieval y admirarás con asombro todas las hermosas construcciones, llenas de vida, llenas de colores. En la parte central, destacan coloridas y estrechas casas en cuyas arcadas se situaban puestos con productos tradicionales de la época, hoy reconvertidos en tiendas de souvenirs. Estas casas de pórticos renacentistas reciben el nombre de casitas de los leñadores.

No obstante, si hay una construcción que destaca en todo el conjunto, es el Ayuntamiento, un edificio en el que el blanco y el verde se funden y que protagoniza el espacio. Sin embargo, su capacidad de llamar la atención de los visitantes y de reunirlos obedece a un motivo distinto: la pelea de cabras que, tradicionalmente, se libra en su torre central cada día a las 12 en punto.

Dejando a un lado sus peculiares edificios, si hay algo que debes hacer para disfrutar realmente de esta plaza es recorrerla con calma y dejar que su ambiente y su movimiento te envuelvan, sentirla como si fueses un viandante más, sentarte en uno de sus bancos y observar a la gente ir y venir en este espacio lleno de vida.

  • Catedral de Poznan

Alejándote del centro histórico y cruzando el río Varta, te encontrarás con la Catedral de Poznan, situada en una isla. Resulta llamativo que en esta ciudad, al igual que ocurre en Wroclaw, la Catedral no se encuentra, como es habitual, en pleno centro, si no alejada del casco histórico

La Catedral y Basílica de San Pedro y San Pablo es una de las iglesias más antiguas de Polonia y la primera catedral del país. Reconstruida varias veces en diferentes estilos, hoy presenta aspecto gótico y es uno de los imprescindibles en la ciudad de Poznan.

  • Castillo Real

Subiendo desde la Plaza Central, te encontrarás con el Castillo Real de Poznan, la residencia real más antigua conservada en Polonia, que data del siglo XIII. Fue completamente destruido durante la Segunda Guerra Mundial, aunque reconstruido posteriormente siguiendo los planos originales. De aspecto sobrio, destaca su imponente torre de ladrillos, que se tiñe de naranja con la luz del ocaso.

  • Iglesia de San Estanislao o Fara

Muy cerca de la Plaza del Mercado está la Iglesia de San Estanislao, conocida como Fara, un lugar imprescindible en la ciudad. Su impresionante fachada está decorada en colores rojo y blanco, al igual que la bandera nacional polaca, y en su interior alberga un precioso y tranquilo claustro central.

  • Plaza Wolnosci (Libertad)

Una plaza moderna situada en pleno centro urbano de la ciudad de Poznan. En ella destacan la fachada de la biblioteca Raczynski, de estilo clasicista con una gran columnata, se ve influido por la parte oriental del Louvre.  En este enclave, se sitúa también la modernista fuente que lleva el mismo nombre de la plaza, Wolnosci.

Hermoso atardecer para despedir Poznan

Wroclaw, la ciudad de los mil nombres

Magia, cultura y vida a partes iguales, Wroclaw, auténtico tesoro escondido de Polonia, es la ciudad de los mil nombres y de los mil puentes.

Cien veces reencarnada, Wroclaw, o Breslavia, se llamaba en su última vida Breslau, y era alemana. Antes, y desde la edad media, fue también checa y austríaca, además de polaca. Las pieles que esta ciudad ha vestido le han dado hasta 50 nombres diferentes que confluyen en un único espíritu, ecléctico y hermoso.

La pequeña Venecia del este está formada por 12 islas, conectadas entre sí por más de un centenar de puentes. Epopeya de sensaciones, las de los diferentes países que quisieron hacerla suya, constituye uno de los conjuntos arquitectónicos más impresionantes de Polonia. Su alma de cuento, además, puede descubrirse siguiendo una estela de enanitos.

Este sendero por la espectacular Wroclaw nos descubre cuatro rincones imprescindibles

  • Plaza del mercado de Wroclaw

El sol de la mañana se alza sobre las coloridas casas de la Plaza del Mercado de Wroclaw, con sus fachadas medievales, góticas y renacentistas, que recuerdan a sus hermanas de Ámsterdam. Niños corretean por la plaza central de la ciudad, persiguiendo nubes de pompas de jabón bajo la atenta mirada del edificio del Ayuntamiento.

Conversaciones animadas, un chico que da toques a un balón, música siempre de fondo y la vida permanente que inunda este lugar, verdadero corazón de Wroclaw, recibe con los brazos abiertos entre casas de espectaculares colores y su permanente reloj astronómico.

  • Wroclaw desde las alturas:

En las inmediaciones de la Plaza del Mercado están dos lugares desde los que disfrutar de una perspectiva elevada de Wroclaw.  El Puente de Penitentes es una pasarela que conecta las torres de la iglesia de María Magdalena a la altura de 45 metros. Su nombre hace referencia a una leyenda según la cual aquí se podían ver los espíritus de las mujeres jóvenes que, en vez de cuidar de sus niños y de la casa, preferían estar con hombres, que cruzaban entre las torres para hacer penitencia. El precio para ascender a este mirador es de 5 Zlotys (1,2 euros) y las vistas sobre Poznan merecen mucho la pena.

En la misma plaza nos encontramos la torre de la basílica de Santa Isabel de Hungría, a la que recomiendo subir a última hora del día. La entrada es también de 5 zl y sólo se puede ascender de abril a octubre.

El acceso hasta la cima es por una estrecha escalera de caracol, pero la recompensa te hará sentir que el esfuerzo mereció la pena. Contemplando el atardecer desde este punto, grabarás dos imágenes muy distintas en tu mente:

Por un lado, admirarás la belleza de la plaza, con sus coloridos y hermosos edificios desde la altura y con la iglesia de María Magdalena como telón de fondo, poco a poco al acercarse el ocaso, las construcciones de Wroclaw se tornan de un hermoso naranja. Por otro, si el día acompaña, despedirás al sol, que regala unos últimos instantes de día para grabarlos en tu alma.

  • Catedral de San Juan Bautista

Para llegar a la catedral de la ciudad, debes transitar hermosos puentes que cruzan el rio Oder, un bonito paseo que atraviesa parques de un verde intenso, con el río y el agua como compañeros. De hecho, te recomiendo llegar hasta la adoquinada zona de la catedral andando y disfrutando del camino, un tiempo que puedes aprovechar para buscar los típicos enanitos escondidos por la ciudad.

  • Panorama de Raclawice

El panorama de Raclawice es una pintura panorámica monumental que representa la batalla de Racławice, en la que en 1794 el ejército polaco liderado por el general Tadeusz Kościuszko venció al ejército ruso. De forma circular, se construyó un edificio exclusivo para albergarla, acceder a contemplarla tiene un precio de 30 zlotys, poco más de 7 euros.

Varsovia. Un hogar para el corazón de Chopin

La capital polaca es, probablemente, el mejor ejemplo de lo que una reconstrucción, física y moral, puede significar.

La Segunda Guerra Mundial arrasó por completo esta ciudad, que se resistió a la ocupación nazi, reduciendo a escombros más del 80% de sus edificaciones. Sin embargo, los esfuerzos de los que trataron de hacer desaparecer Varsovia, no surtieron efecto: en apenas una docena de años, la capital polaca fue reconstruida, edificio a edificio, siguiendo los planos originales.

Pero la historia de Varsovia, también es una historia de amor. Frederic Chopin, que nació en esta ciudad, la amó de tal manera que exigió, como última voluntad, que su corazón fuese devuelto a ella tras su muerte. El genial compositor murió en París, donde fue enterrado su cuerpo. Sin embargo, su corazón reposa para siempre en la Iglesia de la Santa Cruz de Varsovia.

  • Plaza del Castillo

Bajo la columna del rey aprendiz de alquimista que cambió la capital de Cracovia a Varsovia por su propia vergüenza, globos de distintas formas te reciben en la Plaza del Castillo, llena de gente, vida y niños que juegan.

El reconstruido Castillo Real, con su torre, vuelve a presidir esta plaza a pesar de que los nazis la hicieron escombros en su día. Las dos bases de la columna de Sigismundo III, que fueron derribadas, todavía muestran orgullosas los restos de las balas que no las pudieron tumbar.

Desde la torre del reloj, cada día se realiza un toque de trompeta que recuerda su bombardeo ocurrido, al igual que la melodía diaria, a las 11,15 horas.

  • Castillo

El castillo es una muestra de lo que consigue la unidad de un pueblo con un mismo objetivo. Y es que este edificio fue reconstruido en su totalidad desde los cimientos, tras quedar completamente destruido durante la II Guerra Mundial. Recomiendo muchísimo entrar a su interior, donde te encontrarás unas habitaciones y estancias de una belleza exquisita. El precio es de 30 Zlotys y, para mí, vale cada uno de ellos.

  • Plaza del Mercado

La sirena guerrera que protege a la ciudad de Varsovia en el río Vístula preside la fuente de la Plaza del Mercado de la ciudad. En este mismo escenario, hace no tanto tiempo, todo eran escombros, bombas y aviones. Hoy en día, sin embargo, es un espacio vivo, lleno de gente riendo y paseando, cuyos murmullos se entremezclan con los de los restaurantes.

Si cierras los ojos, por un momento, el espíritu de esta plaza totalmente reconstruida, la más antigua de la ciudad y que se remonta a la época medieval, parece trasladarte a la nostalgia de Lisboa, de no ser por sus típicos edificios gremiales, que en su día alojaron a las familias de comerciantes.

La Sirena de Varsovia:

Cuenta la leyenda que en el Mar Báltico vivían dos sirenas. Una de ellas se fue hasta Copenhague, mientras que la otra se metió por el río Vístula y llegó a Varsovia, donde se ganó la enemistad de los pescadores ahuyentando sus peces. Los pescadores intentaron entonces matarla, pero ella les enamoró con su canto. Finalmente, un pescador sordo logró capturarla y meterla en una jaula, desde donde la desconsolada sirena lloró amargamente pidiendo regresar al río. El gremio se apiadó de ella y la dejó regresar al Vístula a cambio de que les ayudase protegiendo la ciudad.

  • Muralla y Niño soldado

El Casco Antiguo de Varsovia está rodeado por las antiguas murallas de la ciudad, una construcción defensiva iniciada en la primera mitad del siglo XIV, aunque finalizadas en el XVI.

Uno de los puntos más interesantes de la muralla es la fortificación de la Barbacana, diseñada por Jan Baptist el Veneciano, y que se erigió en el lugar de una puerta más antigua para proteger la calle Nowimiejska. De forma semicircular, fue clave en el rediseño de las murallas del siglo XIV.

Es especialmente recomendable recorrerla durante la noche, cuando la luz tenue le da un aspecto nostálgico. Además, en las proximidades, siempre llenas de artistas y músicos, puedes encontrar la casa natal de Maria Salomea Skłodowska-Curie​​, conocida como Madame Curie.

En la parte exterior de estas murallas se encuentra el monumento al Pequeño Insurgente, una escultura que representa a un niño que lleva puesto un casco demasiado grande y que recuerda a los menores que lucharon contra los ocupantes durante el Alzamiento de Varsovia, en el año 1944.

Mil veces repartida y dividida, el valor del alma de Polonia representó lo suficiente como para originar la segunda gran guerra europea. Su territorio fue de los mas castigados entonces, pero su unidad y su espíritu le permitieron renacer y reconstruirse para mostrar hoy en día su belleza al máximo esplendor, un encanto que hemos recorrido, paso por paso, a lo largo de las maravillas del triángulo de oro de Poznan, Wroclaw y Varsovia.

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