Un año caminando juntos

Yo en el salar de Uyuni

Una nueva primavera ha llegado, el verano se acerca y los árboles lucen verdes y floridos otra vez.  Junto con el azul del cielo, Galicia vuelve a ser azul y verde como todos la queremos.

Esto me indica que un año ha pasado desde que Caminante del Planeta tomó forma y lancé el blog al mundo, un momento de muchos nervios y mucha ilusión, con ganas de saber como reaccionaría la gente ante mi propuesta.

Los inicios fueron complicados, a veces más de lo que imaginaba, y hubo muchas cuestas para despegar, con páginas en blanco a las que enfrentarse y mil proyectos en la cabeza pero en 12 meses, que ahora parecen 12 años, las cosas han cambiado a la velocidad de la luz.

Lo que en un inicio era para mi una ventana desde la que contar mis experiencias y perspectivas a otras personas a las que ayudar en sus ganas de viajar, ha resultado ser lo contrario: un balcón al que asomarme para entrar en contacto y aprender de viajeros, soñadores y futuros viajeros con ganas enormes de caminar el planeta.

Así, los posts que mi blog ha cobijado en el ultimo año no han sido solo experiencias de lugares, si no que me han brindado, en realidad, miles de amigos, contactos, aprendizajes, palabras de afecto y ánimo, más de las que cabrían en un millón de textos.

He podido contar los lugares a los que he viajado, he podido vivir viajes nuevos e incluso he conocido y contado rincones desconocidos para mi gracias a las instituciones y organismos que me han dado su confianza . Gracias a vosotros, que me leéis, y también me confiáis.

Y es que, además, el contaros mis andanzas me ha abierto los ojos a una nueva manera de viajar, aquella en la que, además de a través de mi, lo hago a través de vosotros, con la idea de traeros todo eso que me fascina, y hacer que cada vez mas viajeros den el paso de viajar.

12 meses después, piso con mas fuerza que nunca con el apoyo que me da vuestra mirada y con el deseo firme de seguir contándoos más y mejores cosas, de seguir aprendiendo más y mejor de todos vosotros, de tejer más y más resistentes cuerdas.

Como un río que sigue el curso hacia el mar, llegarán sequías, inundaciones y meandros pero siguiendo el camino, al final se avistará el mar.

Mi mar inmediato, mi particular océano de propósitos es ilusionante, grande y vertiginoso. Y, hoy, quiero aprovechar este aniversario, que es mas vuestro que mío, para compartirlo con vosotros.

Mis casi tres décadas de vida me han llevado a muchos rincones, espectaculares lugares, bellos atardeceres, imágenes inolvidables, acogedoras culturas.

Glaciar Pastoruri en la sierra de Perú
Ante el glaciar Pastoruri, a más de 5000 msnm en la sierra de Perú

Han sido ya 46, hasta la fecha, las distintas nacionalidades que he pisado. Me he maravillado con las ruinas de Tikal, me he enfrascado en la inmensidad de Uyuni, he visto mi amada Catedral de San Basilio, he dejado parte de mi corazón en el Gran Cañón.

Sueños de niño que hoy son una realidad, también he descubierto otros espacios, algunos cerca, otros lejos, todos enriquecedores.

Y precisamente este año, en el que mi blog cumple 1, y yo cumplo 30, quiero marcarme un reto viajero. El reto de mi vida. Ese que será siempre un recordatorio de todo lo que me ha dado el viajar.

En los próximos meses, con la ayuda de Dios, emprenderé una cadena de destinos que me llevarán a alcanzar una cifra redonda: 50 países visitados antes de los 30 años.

Un sueño que un niño viajero ni siquiera soñaba  y que hoy es una realidad que toco con la punta de los dedos. Ese es mi objetivo: 50 países (o más) antes de los 30, un reto para el que, como hasta ahora, querré la compañía y el apoyo de todos vosotros.

Esta carta es para ti, que me lees, para agradecerte cada minuto pasado entre mis palabras, cada comentario, cada vistazo a mis fotos. Para invitarte a que sigas viajando conmigo. Para que llegues conmigo hasta los 50… y mas allá.

AGRADECIMIENTOS

A nivel profesional, quiero agradecer enormemente al organismo de Porto e Norte por toda la confianza que ha depositado en mí y en mi proyecto, haciéndome partícipe de sus andaduras y mostrándome las bellezas del norte de nuestro país vecino, Portugal. Gracias a los Press Trips, he podido disfrutar de la deliciosa gastronomía portuguesa, visitar maravillas naturales y conocer más de la amabilidad de su gente, de los cuales me llevo buenos amigos.

Gracias al hotel Celanova y al Concello de esta localidad de Ourense, por haberme invitado a recorrer sus calles, a conocer más sobre sus ilustres vecinos de la talla de Curros Enríquez o Celso Emilio Ferreiro y a enamorarme de su monasterio.

De igual forma, agradecer a la asociación de GaliciaTB y a su presidenta, Letícia Pérez por haberme acogido en su “familia” y haberme hecho sentir uno más.

Como decía Antonio Machado: Caminante, no hay camino. Se hace camino al andar. Gracias por hacer posible este año de pasos juntos, por dejarme marcar mis huellas en vuestra ruta. Cuento con todos para seguir caminando mil primaveras más.

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